
Esa es tu decisión y no hay una respuesta universal, porque depende enteramente de la prenda que quieras tejer y de la textura, densidad o caída que a vos te guste lograr con el hilado.
Mi recomendación profesional es siempre la misma: tejer una muestrita.
Si estás siguiendo un patrón: El diseño te va a dar una aguja recomendada como punto de partida. Sin embargo, recordá que podés cambiarla (subir o bajar de número) para ajustar la tensión y obtener el número exacto de puntos que pide el patrón. Cada mano ajusta diferente, y la aguja es la herramienta para calibrarlo.
Si estás improvisando o diseñando: Probá el hilado con distintas medidas de aguja hasta encontrar la flexibilidad y la trama de tela que te resulte cómoda y estéticamente perfecta para tu proyecto.
El dato técnico: Una buena muestra previa no es una pérdida de tiempo; es el único reaseguro de que tu prenda final va a tener las dimensiones y el comportamiento esperado después del bloqueo y el lavado.
Pero si en cambio sos de las que les gusta vivir en el peligro y te mandaste a tejer ese sweater de una, te quedó la tela demasiado compacta o lo que sea, y no era lo que esperabas, mirale el lado positivo: ahora tenés una muestra grande!